Una de las playas vírgenes de más
difícil acceso en toda Menorca. Hay un camino en la carretera general, entre Mercadal y
Ferreries, que llega hasta unos pocos kilómetros de la playa. Después hay
una caminata de media hora por terreno sin sombra. La arena es dorada y el
agua limpísima. No hay árboles ni apenas sombra alguna, por lo que conviene
llevar sombrilla.
Está incluida en la zona de mayor
protección de la reserva marina, por lo que está prohibido pescar.
Hay arcilla en las laderas de las
montañas, la gente suele embadurnarse de barro para limpiar la piel.