Gastronomía

La gastronomía menorquina recoge la herencia de las sucesivas dominaciones (árabe, catalano-aragonesa, británica, etc.), y también se hallan representadas las maneras y costumbres de los campesinos y pescadores.

El pescado fresco, y en especial la langosta, son la base de la carta de muchos de los mejores restaurantes de la isla, a los que a duras penas les bastan los productos de las barcas profesionales de pesca menorquinas. La caldera (o caldereta) de langosta, una sopa espesa a base de el mencionado crustáceo, es un plato de fama internacional, que se elabora únicamente en Menorca. También se prepara al estilo de los pescadores la sopa de pescado, parecida a la bullabesa.

Meros, cabrachos (aquí conocidos como Caproig o Rotja), pargos, dentones, doradas, y muchos otros pescados mediterráneos como el sargo o el salmonete, parecen adquirir en estas aguas un sabor intenso que, unido a su frescura, los convierten en un plato sencillo pero a la vez exquisito.

En cuanto al marisco, la especie “reina” es la gamba roja, que se pesca con redes de arrastre en el borde de la plataforma marina que forma la isla. Pueden ver llegar y descargar el pescado de estos pesqueros cada dia, a las cinco en punto de la tarde, en los puertos de Maó y Ciutadella. Aunque no debemos olvidar las cigalas (pescadas con el mismo método) y los marisco del puerto de Maó (un vivero natural al estilo de las rías gallegas): “escupinyes gravades” (un tipo de almeja), dátiles de mar y unos excelentes mejillones de roca.

Con los productos de la huerta, sabrosos y naturales ya que en la isla no existen cultivos intensivos de hortalizas, se cocinan platos como las berenjenas rellenas o las perdices con col. De la tradición campesina – además del típico queso Denominación de Origen Mahón, que aquí podrán adquirir a un excelente precio-, nos ha llegado el oli-aigua, un plato pobre por sus componentes (tomate, agua, un poco de aceite…) pero sorprendentemente agradable. A veces se toma acompañado de higos, fruto abundante y barato en Menorca. Este plato representaba a menudo, años atrás, el alimento básico del “payés” menorquín.

La carne de Menorca es excelente. Pruebe los chuletones de ternera de Menorca, el cabrito asado o el cordero lechal. Se sorprenderá, aunque no tanto si se fija en la cantidad de ganado que pasta en los campos de la isla. La rica y variada repostería muestra reminiscencias árabes, como el uso de la almendra y la miel (“cuscusó”, “menjar blanc”), y también una adaptación al gusto británico, con una amplia variedad de pastelería a base de crema o mantequilla.


 

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