Maó

 

Maó, o Mahón, de 25000 habitantes, es la capital administrativa de Menorca. Hasta la dominación inglesa del siglo XVIII la capital había sido Ciutadella, pero el gran interés comercial y estratégico del puerto de Maó llevaron a los invasores a realizar el cambio. No en vano, el de Maó es el segundo puerto natural más grande del mundo. Con un ancho que varía entre los 200 y los 800 metros, se adentra en la isla, como si fuera un fiordo, por más de tres millas náuticas. A su ribera han nacido los pueblos de Es Castell y Maó, del que ahora nos ocuparemos.

Maó, en contraposición a la señorial Ciutadella, es una pequeña ciudad cosmopolita y abierta. Acostumbrada al ir y venir de barcos extranjeros, tanto mercantes como de guerra, y a la presencia desde la devolución de la isla (1802) por los ingleses, de numerosos militares y funcionarios forasteros, el carácter de los mahoneses, sin dejar de ser característicamente isleño, es más abierto y menos huraño con lo venido de fuera de Menorca, que el de el resto de los pueblos menorquines. Colgado sobre los abruptos acantilados sobre el puerto, Maó se presenta como un conjunto reluciente de pequeñas casas blancas. Recomendamos llegar hasta “s’altre banda”, la otra orilla del puerto, para disfrutar de una preciosa vista de Maó y Es Castell.

Al pasear por las luminosas y limpias calles, la arquitectura desvela la fuerte impronta que aquí dejaron los cien años de dominación británica. Los “boinders”, anglicismo con el que se conocen cierto tipo de balconeras cerradas, las ventanas de guillotina…todo contribuye a un ambiente que enseguida se reconoce como especial. Desde el paseo marítimo, que bordea la ciudad sobre los acantilados, se puede admirar la grandiosidad de Port Mahón, como es conocido por todos los marinos del mediterráneo. Encontrarán numerosos bares y restaurantes, donde disfrutar de las espectaculares vistas mientras degustan, por ejemplo, mariscos típicos del puerto de Maó, como el dátil de mar, las “escupinyes gravades”, o los mejillones de roca.

La ciudad también disfruta de una intensa vida cultural: se organizan anualmente veladas operísticas en las que participan artitas de renombre internacional. El Ateneo Artístico, Científico y Literario alberga interesantes manifestaciones culturales. En la Iglesia de Santa María, situada entre el edificio neoclásico del Ayuntamiento y el centro comercial, se halla unos de los tesoros de Maó: un órgano de 3210 tubos con el que se interpretan frecuentes conciertos.

No hay que olvidar la visita al Museo de Menorca, situado junto al convento de Sant Francesc.

 

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